Wambinya trabaja en estrecha alianza con más de 25 familias del pueblo Wounaan asentadas en el bajo San Juan.
El oficio del werregue se hereda por línea materna. Las abuelas enseñan a las jóvenes a identificar las palmas maduras con espinas largas en la selva pluvial, cortando únicamente los cogollos tiernos para garantizar la regeneración de la planta.
En nuestra sede de Usaquén realizamos muestras vivas donde las artesanas comparten las canciones y mitos que acompañan cada puntada.